
Lo que hoy se conoce como Foro Permanente en Defensa de la Minería comenzó hace años como desayunos entre colegas del sector, espacio en el que se compartían experiencias y se analizaban temas de interés común. Con el tiempo, quienes participaban en esas reuniones coincidieron en que debían aprovechar de manera formal la experiencia acumulada en el grupo.
En 2019, los asistentes a esos encuentros acordaron constituirse legalmente como empresa para contar con presencia jurídica y respaldar la operación con aportaciones económicas.

En ese momento, el ingeniero Luis Palafox entregó un fondo de 4 mil pesos reunido en años anteriores, el cual se integró a las nuevas aportaciones de quienes se encontraban activos en el grupo.
El proceso se interrumpió por la pandemia, lo que dejó en pausa el proyecto hasta principios de 2022, cuando se retomaron las gestiones para registrar la sociedad ante notario.
Durante varios desayunos se propusieron distintos nombres, y el ingeniero Miguel Marín realizó los trámites correspondientes ante Relaciones Exteriores.

Las primeras cinco opciones se rechazaron, por lo que se abrió una nueva ronda de propuestas. Finalmente se aprobó el nombre de “Foro Permanente en Defensa de la Minería”.
Con el nombre autorizado, los socios discutieron en qué notaría avanzar con el acta constitutiva. El ingeniero José Luis Talamantes inició trámites con la licenciada Bertha Isabel Quijada; también se planteó al licenciado Próspero Wendland y una tercera notaría propuesta por Miguel Marín.
Paralelamente se empezó a solicitar la documentación a los socios durante las reuniones, ya con un padrón más amplio que el de los primeros desayunos.
Uno de los requisitos para formar parte del acta constitutiva fue contar con “opinión favorable” del SAT.

La mayoría no logró reunir en ese momento todos los documentos, por lo que, al requerirse únicamente cinco personas para formalizar la sociedad, se incluyó en el acta inicial a quienes entregaron primero su información, con el acuerdo de incorporar al resto más adelante.
En esa misma etapa se definieron las cuotas mensuales para cubrir los gastos de la sociedad y se acordó encargar la contabilidad a la contadora pública Ana Alicia Varela, conocida por varios de los integrantes. Ella quedó como responsable del manejo contable, con uno de los socios como enlace directo entre el Foro y su despacho.


