Más de 40,000 personas fortalecen su salud y comunidad a través del deporte impulsado por la minería responsable
La minería responsable ha demostrado que su compromiso con las comunidades va más allá de la producción de metales. Según el Informe de Sostenibilidad 2024 de la Cámara Minera de México (CAMIMEX), más de 40,000 personas participaron en actividades deportivas impulsadas por empresas mineras durante el año 2023.
Estas iniciativas no sólo promovieron la actividad física, sino que también fortalecieron la convivencia, el sentido de pertenencia y el tejido social en comunidades mineras de todo el país.
El deporte se ha convertido, así, en una herramienta de bienestar y desarrollo humano, donde la minería responsable actúa como facilitadora de salud, unión y esperanza.
Razones clave
1. El deporte como vehículo de bienestar social
El deporte es más que ejercicio físico: es una vía para mejorar la salud, fomentar la disciplina y fortalecer los lazos entre vecinos. En comunidades mineras, donde las condiciones laborales y geográficas pueden ser exigentes, promover la actividad física significa también ofrecer equilibrio y bienestar emocional.
Las empresas mineras han entendido que un trabajador sano y una comunidad activa son la base de un entorno sostenible. Por eso, han convertido los torneos, carreras y escuelas deportivas en pilares de su responsabilidad social.


El éxito de la escuela y el equipo de natación de Grupo México de Cananea ha despertado gran entusiasmo en más deportistas sonorenses. Por ello, para 2026 la empresa ha confirmado la inauguración de otra alberca en el municipio de Nacozari de García, donde opera la mina La Caridad, y se replicará el exitoso modelo del Parque Tamosura.
2. La minería responsable impulsa la salud integral
El deporte complementa otras acciones del sector minero en materia de salud. Mientras las brigadas médicas atienden necesidades inmediatas, los programas deportivos ayudan a prevenir enfermedades y a promover hábitos saludables a largo plazo.
La CAMIMEX, en su informe, señala que estas actividades no son eventos aislados, sino programas continuos, integrados a las estrategias de desarrollo comunitario.
Cada iniciativa busca generar un impacto duradero: fortalecer el cuerpo, la mente y la convivencia.
3. Alianzas y participación intersectorial
El éxito de los programas deportivos mineros radica en la colaboración entre empresa, gobierno y sociedad civil.
Empresas como Grupo México, Fresnillo plc, Autlán y Peñoles han establecido alianzas con ayuntamientos, escuelas y organizaciones deportivas locales para habilitar canchas, organizar torneos y ofrecer clases gratuitas en comunidades mineras.
De esta forma, el deporte se convierte en un puente que une a la industria con las familias, fortaleciendo la confianza y el orgullo comunitario.
Ejemplos y evidencias
CAMIMEX: fuente de los resultados
El Informe de Sostenibilidad 2024 de CAMIMEX es claro: más de 40 mil personas participaron en programas deportivos impulsados por empresas mineras.
Estas actividades incluyen maratones, torneos de fútbol y basquetbol, clases de zumba, ciclismo comunitario, juegos interempresariales y actividades recreativas para niños y adultos mayores.
Cada evento fue diseñado con un enfoque inclusivo, garantizando la participación de mujeres, jóvenes y personas mayores, y asegurando el acceso gratuito en la mayoría de los casos.
Grupo México: deporte como herramienta de comunidad
En su Informe de Sustentabilidad 2024, Grupo México destacó su programa de “Deporte y Bienestar”, que promueve torneos regionales en estados como Sonora, Zacatecas y Chihuahua.
Los eventos deportivos no solo reúnen a empleados y familiares, sino también a vecinos de las comunidades cercanas a las minas.
Las imágenes de campos llenos de jugadores, equipos mixtos y familias apoyando desde las gradas reflejan una verdad profunda: el deporte une, sana y crea comunidad.
Como lo señaló el reportaje de Reforma “Minería y deporte, una fórmula de alto impacto social” (2024), la práctica deportiva organizada por el sector minero ha alcanzado niveles de participación superiores a los programas municipales tradicionales en varias localidades.
La promoción deportiva procura también la integración de personas adultas a sus actividades. Para redoblar esos esfuerzos, se creó la Liga Minera de Béisbol, que reúne a más de 620 jugadores de 31 equipos.
En octubre pasado, la Liga Minera celebró su primer torneo nacional llevado a cabo en siete sedes distintas, donde de todo el país demostraron que entre los mineros la cultura y la pasión por el deporte es una realidad cotidiana.
Escuelas deportivas y programas juveniles
En distintas regiones, las empresas mineras han apoyado la creación de escuelas deportivas permanentes, donde niños y jóvenes aprenden disciplinas como fútbol, atletismo, básquetbol y danza.
Estas escuelas no solo enseñan técnica, sino valores: trabajo en equipo, respeto, constancia y esfuerzo.
En comunidades como Nacozari, Caborca y Fresnillo, los talleres deportivos se combinan con programas de tutoría escolar, generando espacios donde los jóvenes crecen física y emocionalmente.
En muchos casos, los instructores provienen de las propias comunidades, lo que refuerza el sentido de pertenencia y multiplica el impacto social.
Actividad física para todas las edades
El deporte comunitario impulsado por la minería también ha alcanzado a adultos y personas mayores. Programas de caminatas, yoga y ciclismo familiar fomentan la convivencia intergeneracional.
En Durango y Guerrero, las jornadas deportivas organizadas por empresas mineras incluyen competencias de atletismo y eventos recreativos donde participan familias completas.
El objetivo no es la competencia, sino la participación colectiva: moverse, convivir y compartir.
Resultados medibles y efectos sociales
Las comunidades donde se han desarrollado estos programas reportan:
- Mayor cohesión social.
- Disminución de conflictos vecinales.
- Incremento en la participación juvenil.
- Mejora en indicadores de salud (menor obesidad infantil, mayor actividad física semanal).
Según CAMIMEX, las iniciativas deportivas han sido uno de los programas más replicados del sector en materia social, por su bajo costo relativo y su alto retorno comunitario.
Impacto humano y social
Deporte como antídoto social
El deporte en comunidades mineras funciona como antídoto frente a la marginación, el sedentarismo y la desconfianza. Correr, jugar o bailar juntos crea un sentido de igualdad: todos comparten el mismo espacio, sin jerarquías.
Además, las actividades deportivas generan liderazgos locales: jóvenes que se convierten en entrenadores, madres que organizan equipos infantiles, y adultos mayores que impulsan caminatas saludables.
Cada figura, desde su rol, fortalece el tejido social.
Salud física y emocional
El deporte también es una herramienta de salud mental. Después de años marcados por la pandemia, estas actividades comunitarias ofrecieron un respiro. Volver a jugar, reunirse y celebrar significó recuperar la alegría colectiva.
En las comunidades mineras, donde el trabajo físico y la distancia pueden generar aislamiento, el deporte se ha vuelto un espacio de encuentro emocional, donde se fortalecen vínculos familiares y vecinales.
Confianza en la minería responsable
El éxito de estas iniciativas deportivas también ha mejorado la percepción del sector minero ante la sociedad.
La comunidad deja de ver a las empresas solo como empleadoras o fuentes de extracción y las reconoce como aliadas del desarrollo humano.
El deporte se convierte, entonces, en un lenguaje común que une a todos bajo un mismo propósito: vivir mejor.
Conclusiones y aprendizajes
1. El deporte como inversión social
El impulso al deporte demuestra que la minería responsable entiende el desarrollo como un concepto integral: salud, educación, cultura y convivencia.
Más que un gasto, el deporte es una inversión en capital humano, en bienestar y en cohesión comunitaria.
2. Un modelo replicable
El modelo deportivo minero es fácilmente escalable. Basta con espacios públicos, coordinación comunitaria y voluntad de colaboración. Por eso, cada año más empresas y gobiernos locales adoptan estas prácticas como modelo de inclusión y bienestar compartido.
3. Minería con propósito humano
Cuando una industria impulsa a miles de personas a moverse, convivir y sonreír, demuestra que su impacto no se mide solo en toneladas o dividendos.
La minería con propósito humano deja una huella más profunda: la de una comunidad activa, saludable y unida.
El deporte como energía social
El deporte es energía.
Y en las comunidades mineras de México, esa energía ha cobrado vida en canchas, parques y calles llenas de movimiento.
Más de 40,000 personas han corrido, jugado y celebrado juntas, recordando que la verdadera fuerza de la minería responsable no está en el subsuelo, sino en las personas que ayudan a levantar.
La minería que impulsa el deporte no solo fortalece músculos: fortalece confianza, comunidad y esperanza.
Fuentes: https://camimex.org.mx/sostenibilidad2024/indicadores.html
