La minería va más allá de la extracción: trae salud para comunidades lejanas

En comunidades pequeñas en todo México, la minería cuida vidas además de extraer minerales. Durante los últimos años, hemos visto más de 2.5 millones de atenciones médicas acumuladas en comunidades de todo el país. Estas incluyen: 

brigadas de salud,
campañas de vacunación,
atención dental,
alud mental,
consultas especializadas y
Programas de prevención de enfermedades crónicas.

Cada consulta representa más que una estadística. Es un rostro atendido, una familia que recupera tranquilidad y una comunidad que experimenta un cambio tangible en su calidad de vida.

Razones clave

1. La minería responsable como puente hacia la salud

En muchas regiones de México, las comunidades mineras se encuentran lejos de centros urbanos y, por lo tanto, con recursos y acceso limitado a servicios de salud. La minería responsable ha llenado ese vacío.


Los mineros, conscientes de su papel como agentes de desarrollo, han establecido programas de atención médica, generando una red de apoyo que tiene presencia donde hace falta el sistema público de salud.

Estas acciones no solo atienden emergencias médicas, sino que promueven salud mental, educación y bienestar. Así, la salud se convierte en un símbolo de la presencia minera.

2. Colaboración entre empresa, gobierno y comunidad

Las campañas de salud no son esfuerzos aislados. Interviene el esfuerzo y recursos de empresas mineras, autoridades, instituciones médicas y voluntarios.


Este modelo de colaboración permite organizar jornadas masivas, asegurar medicamentos gratuitos, trasladar especialistas a zonas rurales y mantener seguimiento en casos de pacientes crónicos.

En este sentido, la minería responsable actúa como un vínculo organizador: une esfuerzos públicos y privados bajo un mismo propósito, mejorar la salud de las personas.

3. La salud como condición de sostenibilidad

El minero entiende la salud como una condición de sostenibilidad. Cada brigada y cada consulta médica se traducen en comunidades más fuertes, trabajadores más sanos y relaciones sociales más estables.

Este enfoque de sostenibilidad humana trae mejores condiciones que trascienden el ámbito sanitario: mejora la productividad, fortalece la confianza social y contribuye a la convivencia armónica de la minería.

Ejemplos y evidencias

Brigadas comunitarias: salud que llega a donde nadie más llega

Las brigadas de salud comunitaria se han convertido en uno de los rostros más visibles de la minería mexicana. Médicos viajan a comunidades cercanas a operaciones mineras dando consultas odontológicas y oftalmológicas.

En estados como Sonora, Zacatecas, Durango y Guerrero, estas brigadas llegan a poblaciones rurales donde el centro de salud más próximo puede estar a más de dos horas de camino.
Para las familias, representan su única consulta con un médico en el año.

Cada brigada no solo lleva atención médica: también educación sanitaria, distribución de medicamentos y revisiones preventivas que detectan enfermedades a tiempo.

Campañas de vacunación: prevención como política minera

Durante los últimos años, el sector minero ha apoyado campañas de vacunación contra COVID-19, influenza y hepatitis, coordinadas con las Secretarías de Salud locales.
En varios municipios, las instalaciones mineras sirvieron como centros de vacunación temporales, ofreciendo infraestructura, transporte y personal de apoyo.

Estas acciones garantizaron que comunidades alejadas pudieran acceder a vacunas en igualdad de condiciones que las zonas urbanas.

El impacto fue doble: proteger la salud y reforzar la confianza entre empresa y comunidad.

Atención dental y especializada: bienestar integral

La atención odontológica es otro componente relevante de las campañas de salud minera. En muchos programas, odontólogos viajan periódicamente a comunidades rurales para ofrecer limpieza, resinas y extracciones sin costo.

De forma similar, médicos especialistas —cardiólogos, pediatras, ginecólogos y nutriólogos— participan en jornadas coordinadas por Fresnillo plc, Peñoles, Autlán, Grupo Bacis y otras empresas afiliadas a CAMIMEX.

Estas jornadas abordan tanto problemas comunes como enfermedades crónicas, reduciendo los costos y tiempos de atención para las familias.

Programas de prevención: cambiar hábitos, salvar vidas

La prevención ha sido una de las apuestas más significativas. A través de charlas, ferias de salud y programas escolares, se promueve la alimentación balanceada, la actividad física y la detección temprana de diabetes, hipertensión y obesidad.

En comunidades donde las enfermedades crónicas suelen ser silenciosas y mal diagnosticadas, estas campañas representan una transformación de largo alcance.

Además, en los últimos años se han incorporado módulos de salud mental, atención psicológica y acompañamiento familiar, reconociendo que el bienestar no solo se mide en cifras clínicas, sino también en equilibrio emocional.

Resultados medibles: más cobertura, mejor calidad de vida

Entre el 2010 y 2020, la cobertura de servicios de salud en localidades mineras aumentó del 71.7% al 80.1%, impulsada por programas del sector.
Este incremento no es casual: refleja años de inversión sostenida y coordinación interinstitucional.

La cifra de 2.5 millones de atenciones médicas acumuladas es una síntesis del esfuerzo conjunto entre más de 120 empresas afiliadas que operan en 16 estados del país.

Cada atención médica —ya sea una consulta general o una cirugía menor— contribuye a un mismo objetivo: que la minería deje una huella positiva en las personas, no solo en el suelo.

Impacto humano y social

Rostros detrás de las cifras

  • Detrás de cada una de esas 2.5 millones de atenciones hay historias humanas.
  • Un niño que recuperó la vista gracias a una revisión oftalmológica.
  • Una madre que detectó a tiempo una enfermedad crónica.
  • Un adulto mayor que recibe medicamentos sin tener que desplazarse kilómetros.

Estas son las historias que dan sentido a la minería responsable: la que transforma estadísticas en bienestar.

Confianza y corresponsabilidad

La salud también construye confianza. Las comunidades que experimentan estos programas comienzan a ver a las empresas mineras no como actores externos, sino como aliados en su desarrollo.
Esto fortalece el diálogo, reduce tensiones sociales y crea una relación más sólida entre industria y territorio.

Sostenibilidad con rostro humano

Los programas de salud comunitaria impulsados por la minería mexicana son un ejemplo de sostenibilidad con rostro humano. No se trata solo de medir impactos ambientales o económicos, sino de garantizar que la minería contribuya al derecho más básico: la salud y la vida digna.

Conclusiones y aprendizajes

1. La salud como legado

La cifra de 2.5 millones de atenciones médicas representa años de trabajo conjunto, recursos invertidos y un compromiso que ha trascendido gobiernos, coyunturas y empresas.

2. Un modelo replicable

El modelo de brigadas médicas mineras demuestra que la colaboración público-privada puede ser eficaz, sostenible y humana. Puede adaptarse a otros sectores productivos y regiones del país.

3. Más allá de la extracción

La minería que invierte en salud demuestra que su papel va más allá del subsuelo: también contribuye al bienestar sobre la superficie.
Esa es la verdadera medida del progreso: cuando una industria no solo genera riqueza, sino también vida, prevención y esperanza.

La salud como valor

Cuando se dice que la minería “va más allá de la extracción”, se habla de esto: de médicos recorriendo caminos rurales, de vacunas aplicadas en comunidades lejanas, de sonrisas recuperadas en una clínica dental.

Las 2.5 millones de atenciones médicas no solo reflejan un número. Representan el latido de una industria que entiende que la verdadera riqueza está en cuidar a las personas.

Fuente: https://camimex.org.mx/sostenibilidad2024/huella.html