En Sahuaripa y Matarachi, 930 personas fueron beneficiadas en 2023 con un programa cultural que transformó plazas, aulas y calles en escenarios de creatividad. Gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento de Sahuaripa, Minas de Oro Nacional y la asociación civil La Rana en la Hamaca, se canalizaron recursos del Estímulo Fiscal para la Cultura y las Artes de Sonora (EFICAS) para llevar música, teatro, pintura, danza, literatura, circo y cine comunitario a la región.
El resultado fue claro: cientos de niñas, niños, adolescentes y adultos disfrutaron de 775 horas de actividades artísticas, fortaleciendo la identidad local y el tejido social.
Razones clave
1. Cultura como motor de desarrollo humano
La cultura no es un lujo, es un derecho. Permite a la niñez y juventud aprender nuevas formas de expresión, fortalece la autoestima y genera espacios de convivencia. Para comunidades como Sahuaripa y Matarachi, alejadas de grandes centros urbanos, estos programas abren caminos de creatividad e inclusión.
2. Minería responsable con rostro social
El proyecto fue posible porque Minas de Oro Nacional destinó parte de sus impuestos al esquema EFICAS. Así, la minería mostró que su impacto no se limita a la economía: también puede sembrar arte, esperanza y futuro en las comunidades cercanas a Mina Mulatos y La Yaqui Grande.
3. Alianzas que multiplican el impacto
La unión de empresa, gobierno y sociedad civil aseguró que los recursos se transformaran en actividades reales. El Instituto Sonorense de Cultura coordinó la convocatoria, mientras que artistas y facilitadores locales compartieron su talento directamente con la comunidad.

Ejemplos y evidencias
Aprendizaje en comunidad
Niñas y niños se reunieron en el kiosco de Sahuaripa con libros, pinceles y cuadernos. Allí compartieron lecturas, dibujos y juegos creativos. La imagen lo dice todo: un círculo de pequeños aprendiendo juntos en un espacio público, apropiándose del arte como parte de su vida cotidiana.
Arte en las calles
El programa también llevó espectáculos itinerantes. En una noche especial, un grupo de músicos y actores convirtió la plaza en un carnaval de sonidos y colores. Con acordeón, tambores y máscaras, los artistas lograron que la comunidad entera se reuniera a disfrutar. El asombro en los rostros de los niños y la emoción en los adultos mostraron que la cultura une y emociona.
Formación musical
Dentro de los talleres, los jóvenes tuvieron la oportunidad de acercarse a la música. En una sala sencilla, aprendieron a tocar teclado y guitarra. La dedicación de los instructores y la concentración de los estudiantes reflejan el compromiso con el aprendizaje.
Verano cultural
Caminos, electrificación y agua potable que facilitan acceso a servicios y mercados.
Durante las vacaciones, el programa se intensificó. Niñas y niños aprovecharon el tiempo libre en actividades artísticas, en lugar de aburrimiento o aislamiento. La cultura se volvió un espacio seguro, divertido y formativo.
Impacto humano y social
Inclusión y participación
El programa llegó a 930 beneficiarios de distintas edades, demostrando que la cultura es un espacio incluyente. Todos tuvieron un lugar, desde el niño que aprendió a tocar guitarra hasta la familia que disfrutó de cine comunitario.
Confianza en la minería responsable
La inversión social de Minas de Oro Nacional reforzó la confianza con las comunidades vecinas. No se trató solo de un patrocinio, sino de un compromiso sostenido para ofrecer oportunidades reales de desarrollo cultural.
Legado cultural
Más allá de las horas de taller, el impacto permanece. Un niño que aprendió los primeros acordes seguirá practicando. Una adolescente que participó en danza aérea tendrá más confianza en sí misma. La comunidad ahora cuenta con nuevas experiencias que fortalecen su identidad.
Conclusiones y aprendizajes
Cultura como inversión social
El programa muestra que invertir en cultura genera beneficios profundos: cohesión social, formación de talento y bienestar emocional.
Modelo replicable
La fórmula de alianza entre empresa, gobierno y sociedad civil puede reproducirse en otras comunidades mineras de México. Es un modelo que demuestra resultados visibles.
Futuro con creatividad
La cultura abre horizontes. En Sahuaripa y Matarachi, cada taller y cada espectáculo fue una semilla plantada en la niñez y juventud, semillas que darán frutos en creatividad, identidad y participación social.
Epílogo
Las cifras hablan: 930 personas beneficiadas y 775 horas de cultura. Pero las imágenes cuentan más: niños pintando en el kiosco, familias reunidas en la plaza, jóvenes tocando instrumentos por primera vez.
Ese es el verdadero legado del programa cultural: demostrar que la minería, cuando se alía con la comunidad, puede iluminar no solo con energía y recursos, sino también con música, arte y esperanza.
Fuente: https://camimex.org.mx/application/files/8617/4157/7593/INFORME_DE_SOSTENIBILIDAD_2024.pdf
