70,000 mujeres bajo tierra y sobre el futuro: la nueva fuerza minera de México

La minería responsable vive una transformación profunda

De acuerdo con el Informe de Sostenibilidad 2024 de la Cámara Minera de México (CAMIMEX) 74,529 mujeres forman parte de la fuerza laboral minera en el país.
Más aún, las trabajadoras del sector minero perciben salarios 79.3% superiores al promedio nacional femenino, un indicador que refleja el valor creciente de su especialización y experiencia técnica.

Detrás de ese número hay roles distintos —ingenieras, geólogas, operadoras, administrativas, laboratoristas, líderes comunitarias— que han hecho una extensión de su propósito. Ver video de operadora en mina subterránea (click aquí).

Son ya el 18% de toda la planta laboral, una cifra que no solo representa inclusión, sino un cambio de época: el momento en que la minería dejó de ser terreno exclusivo de hombres y se abrió a la energía, la precisión y la mirada de miles de mujeres.

Razones clave

1. La transformación de una industria

La minería fue percibida como un espacio ajeno para las mujeres. Hoy, esa historia se reescribe con hechos: la participación femenina creció 3.4% respecto al año anterior, impulsada por políticas de equidad, mentoría y programas desarrollados junto a Mujeres WIM México (Women in Mining).

Las mujeres están liderando procesos de innovación, sostenibilidad, seguridad industrial y gestión ambiental, demostrando que su contribución no se limita a la inclusión, sino al rendimiento, la eficiencia y la ética laboral.

2. De la inclusión al liderazgo

Hoy las mujeres ocupan posiciones en varias áreas, como:

  • Operaciones técnicas, donde manejan maquinaria.
  • Laboratorios geológicos, donde analizan muestras.
  • Áreas administrativas y de gestión, donde lideran equipos.

Este avance representa un cambio de paradigma y referentes para generaciones que vienen.

3. Políticas, alianzas y resultados

El crecimiento femenino en minería es fruto de programas de equidad laboral, protocolos de inclusión, y redes de apoyo, como los convenios entre CAMIMEX y Mujeres WIM México han promovido mentorías, capacitaciones y foros donde se visibiliza el talento femenino.
Al mismo tiempo, empresas mineras han adoptado políticas de igualdad salarial y espacios seguros, demostrando que la diversidad fortalece la productividad.

Ejemplos y evidencias

En comunidades mineras rurales como Cucurpe, Sonora, la incorporación de mujeres al sector ha generado transformaciones visibles en los roles de género.

Según el estudio de Lutz Ley y Zaremberg (2022), la minería moderna, al requerir habilidades técnicas más que fuerza física, ha permitido que mujeres rurales —sin acceso a tierras agrícolas— encuentren en la minería una oportunidad para permanecer en sus comunidades y lograr autonomía económica.

 

Sin embargo, este cambio no ha sido lineal ni absoluto: las autoras observan una “hibridación de roles”, donde lo tradicional y lo transformado coexisten. Mujeres como Lucía, operadora de maquinaria, o Carmen, comunera y bibliotecaria, combinan responsabilidades domésticas con nuevos espacios de liderazgo y decisión.

Este proceso, aunque lleno de avances, mantiene límites estructurales: la tenencia de la tierra sigue siendo masculina, y el acceso a posiciones directivas o de poder continúa restringido.

En palabras de una de las entrevistadas, “no hemos podido romper el techo de cristal ni con casco minero”, lo que refleja que la inclusión femenina en la minería no solo abre oportunidades laborales, sino que también revela las contradicciones y desafíos de género dentro de una industria históricamente masculinizada.

Futuros prometedores en la minería

Una operadora de maquinaria en Sonora lo resume con serenidad:

“Cuando comencé, muchos dudaban.
Hoy, mi turno es igual que el de cualquiera.
Pero lo que más me gusta es cuando mi hija me dice que quiere ser como yo.”

En Zacatecas, una geóloga joven cuenta que su primer trabajo en mina le enseñó algo más que geología:

“Aprendí a confiar en mi criterio.
En este trabajo, la precisión salva vidas y ahorra recursos.
Saber que aporto algo importante me hace quedarme.”

Y en Durango, una ingeniera ambiental recuerda el día en que plantó el primer árbol en una zona restaurada:

“Ese día sentí que la minería también puede cuidar.
Y ahí entendí que nuestra labor no solo extrae, también devuelve.”

Estas historias, discretas pero poderosas, construyen una nueva identidad para la industria minera mexicana: una que valora el talento sin etiquetas.

Mujeres WIM México: red que inspira

El papel de Women in Mining (WIM México) ha sido fundamental para abrir espacios de diálogo y desarrollo.
La red ha acompañado a cientos de profesionales con programas de liderazgo, asesoría y visibilidad.
En los últimos años, su colaboración con CAMIMEX ha permitido consolidar una política nacional de igualdad de oportunidades en minería, replicada en empresas públicas y privadas.

Los foros WIM reúnen cada año a decenas de trabajadoras que comparten sus experiencias.
No hay discursos estridentes, solo convicción.
Cada testimonio habla de constancia, aprendizaje y orgullo.

Una de las fundadoras resumió así el espíritu del movimiento:

“No se trata de abrir la puerta a las mujeres; se trata de que nadie vuelva a cerrarla.”

La educación como raíz del cambio

El crecimiento femenino en la minería también tiene su origen en la educación.
En universidades y escuelas técnicas, la matrícula de mujeres en carreras relacionadas con geología, ingeniería y metalurgia ha aumentado de manera constante.

Las empresas mineras han apoyado con becas, programas de prácticas y mentorías, conectando a estudiantes con profesionales activas en campo.
Así, la presencia de mujeres en la industria deja de ser excepcional y se vuelve parte natural del paisaje laboral.

Impacto humano y social

La fuerza que transforma entornos

La presencia femenina en la minería ha traído consigo un cambio cultural.
En los campamentos, las dinámicas laborales se han vuelto más colaborativas, más comunicativas y más seguras.
Las mujeres han impulsado mejoras en temas de seguridad, ergonomía, gestión ambiental y convivencia.

Pero el impacto no se limita a las minas.
En muchas comunidades, las trabajadoras se han convertido en referentes locales, inspirando a niñas y jóvenes que por primera vez imaginan una vida profesional en el sector industrial. Click aquí para ver video de Luz Yaneli operando un equipo..

1. María Romero Armenta

Es madre soltera originaria de Tehuixtla, municipio de Teloloapan, Guerrero.

Logró incorporarse a la mina Capela de Industrias Peñoles, donde es operadora de camión de bajo perfil (vehículo de más de 40 toneladas).

“La minería también es para las mujeres, todos los días me siento feliz de estar operando un camión aquí… fue todo nuevo para mí y esto lo veía inalcanzable.”

2. Luz Yaneli Antúnez García

Es la primera mujer en México que opera un equipo de perforación Simba, lo que la convierte en pionera a nivel nacional.

Se capacitó en la mina de Velardeña, pero su historia es un referente para la región de Guerrero como símbolo de avance femenino en minería.

Ha logrado abrirse camino en un sector tradicionalmente masculino mediante capacitación y ejemplo de eficiencia laboral

Otra trabajadora de Guerrero lo expresó con sencillez:

“Nunca pensé que un casco y unas botas pudieran abrir tantas puertas.
Ahora las uso con orgullo.”

Familias, orgullo y nuevas generaciones

Detrás de cada mujer minera hay una familia que aprende a mirar distinto.
Muchos hijos crecen viendo a sus madres manejar camiones, dirigir equipos o supervisar laboratorios.
En sus casas, el trabajo minero ya no se asocia al riesgo o la rudeza, sino al esfuerzo y al respeto.

El cambio también es emocional: en las comunidades mineras, la palabra “trabajadora” ha ganado un nuevo significado.

De la inclusión al reconocimiento

Lo que comenzó como una meta de equidad se ha convertido en un logro de productividad y talento.
Las empresas reportan menor rotación, mayor cohesión y mejores resultados en los equipos mixtos.
El liderazgo femenino ha contribuido a la innovación y a la adopción de tecnologías limpias, así como al cumplimiento de estándares internacionales de sostenibilidad.

En otras palabras, las mujeres no solo están dentro de la minería. Están transformándola.

Fuente: https://camimex.org.mx/sostenibilidad2023/social.html#seccion-5